El trasplante capilar es un procedimiento empleado para tratar los casos de calvicie androgenética o hereditaria. Es un procedimiento en el que se extraen unidades foliculares de los laterales y la nuca del paciente y se implantan en la parte superior de la cabeza y en la línea de crecimiento del cabello.
El trasplante de cabello no es una solución milagrosa pues, los resultados dependen de cuanto cabello tiene el paciente y la extensión de la calvicie. En muchos casos la calvicie puede continuar avanzando eliminando cabello no implantado, creando zonas con mechones muy poco estéticas, por lo que es recomendable conocer todas las opciones antes de someterse al procedimiento, ya que es menos estético lucir zonas disparejas con mechones de pelo que resaltan sobre islas de calvicie.
Un buen especialista le debe comunicar las expectativas de la cirugía al paciente con el fin de adaptarse a la realidad del paciente.

El perder cabello es un problema estético tanto en hombres como en mujeres, indica que tu cuerpo está envejeciendo, por lo que genera un golpe emocional que acaba con la seguridad de la persona. Este procedimiento también es empleado para recuperar la barba, cejas y pestañas e incluso, el cabello perdido debido a tratamientos médicos o accidentes.
Las técnicas más novedosas extraen los folículos capilares directamente de la piel, implantándolos en zonas afectadas por la alopecia para que sean vascularizadas por el organismo.

Antecedentes de los trasplantes capilares

Es importante conocer la historia detrás de los implantes capilares para valorar todo lo que ha avanzado la ciencia hasta entonces.
Los trasplantes de cabello iniciaron con el doctor Norman Orentreich quien en el año 1959 presentó ante la Academia de Ciencias de Nueva York una novedosa técnica que había denominado “punch” o sacabocado, con el fin de injertar cabello en zonas afectadas por la alopecia.
Esta primera técnica solía generar resultados poco estéticos pues simplemente se injertaban trozos de piel con pelo obtenidos con una herramienta similar a un sacabocado que retiraba trozos de piel con pelo de 4 mm de diámetro. Cuando los injertos crecían en la zona, daban un aspecto de cabello de muñeca.
Estos primeros intentos de trasplantes capilares dejaron como legado la teoría de cómo los folículos extraídos de zonas no afectadas por la alopecia androgénica no son afectados si son trasplantados a dichas zonas o a tejido no fértil dando resultados de por vida. Esta teoría es fundamental para los trasplantes actuales.
Posteriormente se desarrollarían las técnicas FUSS y FUE.

Técnica a seguir

Durante un trasplante el paciente se encuentra bajo anestesia local, se trata de un proceso ambulatorio que puede durar entre 2 horas y 8 dependiendo de la cantidad de cabello a implantar.
Para lograr resultados naturales se deben seguir los siguientes pasos:
Ubicación de la primera línea del cabello o diseño: El cirujano debe ser capaz de diseñar la línea del cabello perdida de forma adecuada sobre la frente del paciente.
Angulación natural.
Densidad.
Cierre del ángulo de la sien.

Métodos de extracción

Existen tres métodos de extracción practicados con el fin de realizar trasplantes capilares:

Extracción de Unidades Foliculares con Tira o técnica FUS (Folicular Unit Strip Surgery)

Este método es realizado con un bisturí que realiza un corte longitudinal en la nuca del paciente o desde la parte trasera de una oreja hasta la otra con el fin de extraer una tira de piel de 1 cm de grosor y varios centímetros de largo.
La herida es suturada y al trozo de piel se le retiran las unidades foliculares, las cuales posteriormente son implantadas en la zona con alopecia.
Esta técnica de extracción puede dejar una cicatriz, y no se pueden realizar más de dos o tres procedimientos ya que la elasticidad del cuero cabelludo es muy limitada.
Esta técnica tampoco permite seleccionar entre folículos aptos y no aptos para el trasplante, pues se obtienen en grandes grupos.
La recuperación tiende a ser dolorosa y larga.
Para ocultar la cicatriz se puede realizar una sutura tricofítica la cual permite que el cabello crezca a través de la cicatriz con el fin de ocultarla.

Extracción de unidades foliculares o técnica FUE manual (Folicular Unit Extraction)

Se trata de un método en el cual se extraen las unidades foliculares de forma individual de la zona donante con un instrumento quirúrgico especial similar a un sacabocados minúsculo de unos 0,8 mm de diámetro.
Este proceso no deja cicatrices visibles y es menos invasivo que el anterior, sin embargo, se empela anestesia local.
Se extraen 20000 unidades foliculares que son almacenadas para ser implantadas en la zona afectada.
Este procedimiento puede llevarse hasta 14 horas, por lo que puede ser realizado en dos sesiones.
La recuperación es mucho más rápida y se presentan menos molestias que con la técnica FUSS.
Este método permite seleccionar los folículos adecuados para ser implantados en la zona afectada por la calvicie.

Extracción de Unidades Foliculares asistida por Robot (FUE Robótico)

Al emplear un brazo robótico se separan unidades foliculares del cuero cabelludo. Este equipo es guiado por cámaras digitales de alta resolución que permite identificar individualmente el ángulo, la dirección y la densidad de miles de unidades foliculares en un campo de visión seleccionado.
De esa forma se pueden escoger zonas donantes mucho más aptas para el trasplante. EL brazo permite escoger y almacenar de forma individual, de forma segura y con la profundidad necesaria las mejores unidades foliculares causando un mínimo trauma a la zona.
Este proceso es controlado y vigilado por el cirujano.
Es la técnica de mayor calidad entre los injertos, pues permite que solo aquellos cabellos robustos puedan ser trasplantados incrementado la posibilidad de supervivencia de las unidades injertadas.

Preparación del tejido donado

Obtenido el tejido a donar los médicos y asistentes lo preparan con el fin de proporcionar injertos pequeños que puedan ser fáciles de plantar peque que conserven las unidades necesarias para mantenerse con vida tales como vasos, órganos de pili, glándulas sebáceas y otras.
Para este procedimiento se emplea un microscopio estereoscópico.
Las perspectivas de recuperación luego de este procedimiento son muy buenas, se puede experimentar la caída del cabello implantado en unas semanas, pero, usualmente este vuelve a crecer, notándose los resultados 12 meses después.